Los videojuegos idle y clickers son unas de mis mayores "pasiones", por decirlo de alguna forma. Siempre que pillo uno por banda, me vuelvo un adicto durante un tiempo, hasta que deja de proporcionarme la dopamina suficiente. Hoy vengo a hablaros de Greedy Greedy Gnomes, el videojuego de Nautlander que está disponible en Steam y en Android, y que nos trae una "sencilla" propuesta del género, pero que, ya adelanto, lo que dura, te atrapa.
El trabajo es duro... ¿Por qué no buscar algo mejor?
Nuestra aventura comienza con nuestro protagonista cansado de trabajar (¿quién no?), quien con su única posesión, un barco, decide navegar en busca de algo mejor. Y oye, lo encuentra, llega a Eldor'idle, un apacible pueblo en el que sus habitantes parecen estar acostumbrados a gente como nosotros: dispuestos a hacer lo que sea con tal de ganar una fortuna.

La verdad, hay que reconocer que nuestro trabajo en Eldor'idle es de ser mala gente. Nos vamos a dedicar principalmente a romper los jarrones de los habitantes, que son en los que guardan sus ahorros, y así ganarlos nosotros. Estos ahorros los invertiremos principalmente en diferentes elementos como:
- Comprar llaves para abrir nuevas casas y establecimientos.
- Mejorar los jarrones: mejores jarrones, más dinero. Cuidado, también cuesta más romperlos.
- Hacer que aparezcan más jarrones y en menos tiempo.
- Contratar gnomos: estos romperan jarrones por nosotros, pero hay que vigilarlos, son unos vagos y ladrones.
- Estafar al pueblo con las mejoras bancarias para que guarden más dinero en sus jarrones.
- Comprar nuevas espadas a los gnomos.
- Mejoras diversas de estadísticas y habilidades pasivas adicionales canjeables en sitios como la taberna o la torre del mago.

Por resumirlo un poco, esto es un pequeño listado de cosas en las que gastaremos el dinero. Eso sí, siempre que se hace una inversión, es para recuperarla; que necesitamos ganar mínimo mil millones para escapar, perdón, regresar.
No es oro todo lo que reluce
Ahora bien, Greedy Greedy Gnomes tampoco es el juego tan simpático que aparenta ser en su inicio, y es que dentro de ese aspecto de paz, se esconden demonios y criaturas que no sabría describir qué son. Además de andar rompiendo jarrones de la gente para ganar dinero, se presentan un par de acertijos, un monstruo con el que combatir, un fantasma que nos otorgará reliquias (mejoras de jugabilidad) y aquí las reencarnaciones se hacen sacrificando a los gnomos a Mammon (sí, tiene significado bíblico...).

Y bueno, se me olvidaba la mina, que si bien está llena de oro, la verdad es que no compensa mover un solo dedo ahí dentro. De hecho, podéis acabar el juego sin hacerlo, porque, a comparación de todo lo demás, esto es demasiado tedioso. Hay que picar minera a mineral, las mejoras cuestan comprarlas, y "se pierde tiempo". Solo sirve para una micropieza de lore y un artefacto que mejora el % de oro obtenido. Se obtienen unos cuantos a base de romper jarrones de igual forma.

Vamos, que al final mucho jarron, pero el juego quiere ser algo más, o como mínimo, no quedarse simplemente en un juego en el que te quedes mirando muerto de asco cómo se rompen jarrones. De hecho, es un juego bastante activo y rara vez vas a dejar a los gnomos mirando. Hay eventos como la lotería, a los que vas a querer ir a romper jarrones a muerte porque las ganancias son bestiales. Al final, todo es codicia en este pueblo, pero a su vez, esconde una historia...

Pero sinceramente, una de las mejores progresiones
A la hora de enfrentar un juego de estas características, y que además tiene, por así decirlo, un final, es importante que la progresión sea adecuada. Ni excesivamente lento, ni demasiado rápido. Para que os hagáis una idea, obtener los 22 logros del juego me ha llevado en torno a 7 horas totales de juego, que para algo así, ni tan mal.

Mi opinión es que es un juego que tiene una buena progresión, la justa para no aburrirte, ni en exceso para romper el juego nada más empezar. Es cierto que, mediante algunas reencarnaciones, si eres espabilado, vas a adelantar alguna cosilla, pero nada loco. Al final, el objetivo real del juego no son los mil millones realmente, y es que tiene dos finales realmente, pero eso ya lo dejo a vuestro gusto si queréis sacar ambos.
Yo solo sé que la experiencia de juego, la variedad de mejoras, el tener que navegar entre casas para comprarlas, el sistema de reencarnación y el pequeño añadido de los acertijos han merecido la pena el jugármelo. Se le pilla el truco rápido, y es adictivo, no necesita mucho más. En lo único que realmente me falla es en que me hubiese gustado ver "más profundidad" en las mecánicas de juego, ya que algunas del final, quedan desaprovechadas.

Conclusiones del análisis de Greedy Greedy Gnomes
Diría que Greedy Greedy Gnomes es uno de esos juegos que utilizan las mecánicas de juegos incrementales, idle y clickers, para hacer otra cosa distinta: una experiencia corta e intensa que te haga pasar un buen rato. Mirad, empecé a jugarlo a las 12 de la noche, y me acosté a las 4 de la mañana en la primera ronda de juego. Podría ser un IDLE, pero requiere de actividad, y tienes tantas cosillas que repasar rápidamente, que al final pasa el tiempo y no te das cuenta. Te absorbe durante unas horas en las que no piensas en nada más que romper jarrones, mejorar y escapar de ese pueblo que, en vez del paraíso, acaba siendo el infierno.
*Este análisis ha sido realizado con una copia digital proporcionada por Future Friends Games vía PressEngine.
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